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Tres de Febrero: Radiografía preocupante

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En Tres de Febrero, la salud está en terapia intensiva. El gremio de profesionales de la salud alertó que los fines de semana “no hay pediatras” en el Hospital Bocalandro. En el Carrillo, vecinos denuncian esperas interminables en la guardia. Atención defectuosa en salas. Violencia de género a médicas.

“Cada vez más vergüenza señor Valenzuela. Una hora y media sin llamar un solo paciente y me contestan que en el Posadas hay seis horas de demora”. Así, la vecina Yolanda retrató en las redes sociales su padecer mientras esperaba ser atendida por un médico clínico en la guardia del Hospital Carrillo de Tres de Febrero. No es el único caso, ni el único efector de salud del distrito que es puesto en tela de juicio por los vecinos en lo que refiere a las deficiencias y carencias en materia de atención primaria.

En Sáenz Peña, la Unidad Sanitaria N°3 es blanco de múltiples críticas, fundamentalmente en torno a los horarios y escasez de profesionales que atienden en el lugar. Allí, recuerdan que años atrás los servicios de la salita cubrían las 24 horas del día. Con la llegada de la gestión de Diego Valenzuela, la franja horaria de enfermería se limitó de 8 a 20 horas.

Pero la preocupante radiografía que refleja la comuna en la esfera sanitaria también se evidencia en el recorte de especialidades en los distintos nosocomios. Al respecto, el secretario General de la Asociación de Profesionales de la Salud y Médicos de la provincia de Buenos Aires, Fernando Corsiglia, alertó recientemente: “En el (Hospital) Bocalandro de Tres de Febrero, los fines de semana no hay pediatras”.

Precisamente en el Bocalandro, la médica en hemoterapia, Mónica Beresovsky, dio cuenta de otra situación que preocupa a los profesionales en general y las mujeres en particular que desempeñan allí sus tareas: los episodios de violencia.

“Estamos muy expuestas a las violencias: a la violencia institucional porque las instituciones en las que trabajamos son muy violentas, tienen un armado piramidal en donde tenemos un montón de jefes que nos dan las órdenes, después en el momento de poner el cuerpo muchas veces ponemos la cara frente a las falencias del Estado: una máquina que no funciona, estamos solas en la guardia donde las violencias van desde lo verbal hasta lo físico”, señaló la profesional.

Y añadió sobre las particularidades específicas que afectan a las mujeres trabajadoras de salud: “Trabajar con el dolor del otro es para nosotras una situación que nos expone a un desgaste prematuro, enfrentamos la muerte a diario. Estar 12 horas de guardia, o 24 no es lo más habitual de un trabajo y en el caso particular de los y las residentes, al otro día siguen trabajando y ni hablar de los sueldos que tenemos en la provincia, con una paritaria que no podemos cerrar porque el gobierno no quiere sentarse a conversar con nosotros”.

En materia edilicia, algunos profesionales dieron cuenta de su malestar al advertir la inauguración de algunas unidades o la entrega de “un par” de ambulancias” vienen a tapar establecimientos que, en muchos sectores, exhiben un grado de deterioro preocupante. Paredes agrietadas y ganadas por la humedad, iluminación defectuosa y baños en condiciones precarias, son algunos de los paisajes que los médicos que se desempeñan en los distintos efectores de salud dan cuenta para retratar una situación que, a futuro, muestra un pronóstico reservado.

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